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foto izda: árboles que crecen junto al Cortijo del Pinar de la Vidriera restaurado. Foto dcha: Troncos de un arce en el Barranco de Tovilla.
El otoño viste las distintas especies de árboles que crecen junto al "Hotel de la Vidriera" con colores tan diversos y sus tonos dificilmente igualables. Pueden verse chopos, sauces, castaños, tilos, y el que aparece de rojo, en la izquierda, que no pude adivinar la especie. Como fondo el pinar de laricios y más lejos todavía, cubierto por las nubes, el pico del Almorchón que roza los dos mil metros de altitud. Estamos a más de 40 kms. de Huéscar y todavía estamos dentro de su término municipal. Y aún nos quedan unos kilómetros más para salir del mismo y entrar en el de Santiago de la Espada.
Una línea imaginaria ha dejado fuera de la Red de Espacios Protegidos de Andalucía a todas las sierras que se encuentran en el T.M. de Huéscar. Ni siquiera la Sierra de la Sagra, con 2.383 metros de altitud, la segunda más alta de Andalucía, después de Sierra Nevada, ha merecido la atención de los responsables de turno. Habrá que seguir esperando. Mientrastanto, el ladrillo y el hormigón avanzan bien protegidos, se acota con vallas "ilegales" el campo, se cierran caminos y los que permanecen abiertos son machacados por 4x4, quads, etc... ¡Mejor no seguir!.
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Con los primeros rayos de sol una nube espectacular se iluminó sobre la Sierra de la Encantada. A continuación los tonos rosáceos se fueron extendiendo a todas las nubes que había en ese momento sobre este macizo y el contiguo de Montilla. Pero este brochazo, cuando apenas se veía, fué grandioso.
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Unos minutos más tarde, junto al pino que crece en los aledaños del Cerro del Aguila, el sol se asomaba con este colorido -foto de la izquierda-. Después me tocó esperar a que el sol hubiera salido por completo y cruzara por un pequeño hueco que se abrió en el cielo nublado -foto de la derecha-. No fué una espera improductiva, y cuando la luz apareció estaba preparado para el brevísimo momento que duró la mágica luz de esta mañana.
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Izda: Panorámica desde la antecima que hay más al oeste.
Drcha arriba: piornal en ladera norte. Dcha. abajo: flor que gusta salir en el otoño en las praderas de alta montaña. Crocus serotinus.
La excursión programada era al Río Segura pero... cambié en el último momento, por supuesto con la aprobación de los asistentes.
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El Barranco del Agua guarda todavía las innumerables terrazas que desde muy antiguo se han ido cultivando año tras año, aprovechando hasta el extremo cada centímetro de su superficie, dejando al monte en las laderas que por su inclinación ya se hace imposible. Recuerda, salvando las distancias, a los arrozales de los climas monzónicos, trasladados a un ambiente semiárido como este.
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Con las primera luces de la mañana ya estaba esperando para hacer esta fotografía. Hay que levantarse temprano, pero al que madruga... Después estuve esperando a que el sol apareciese detrás de una nube y en el ratito que me tocó fuí probando algunos aspectos de la cámara fotográfica que apenas suelo usar y salió la que va en tono sepia. Cuando apareció el señor de negro fue como un regalo después de la larga espera y la composición quedó bordada.
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Izda. arriba: Pilares en el río Raigadas, restos de las obras del Canal de Carlos III.
Drcha: Antiguo puente sobre el río Raigadas por el que se accedía al pueblo de San Clemente reaparecido a causa del bajísimo nivel del pantano.
Izda. abajo: Fresno que resiste junto a otro gemelo, ya seco, que crecían en el ya desaparecido Cortijo del Doctor.
El recorrido de esta excursión es una vuelta al pasado que esta vez quizás fue mejor. La salida desde la aldea de El Canal, donde vivían trabajadores del que entonces se iniciaba Canal de Carlos III. El paso por Los Pilares, acueducto inacabado que salvaba el cauce del río Raigadas y que se hubiera continuado con una mina, cuyo inicio todavía puede verse. La llegada al solar de San Clemente con el puente reaparecido de las aguas del embalse, hoy prácticamente vacío. El paso de la cerrada del río Guardal sobre los muros de una acequia que en otro tiempo regaba las tierras en los alrededores del cortijo del Doctor y del pueblo desaparecido. Llegamos a las choperas de la Piscifactoría, de un amarillo deslumbrante, y desde aquí, después de reponer fuerzas a la sombra de unas sequoyas, seguimos por el camino del embalse. Se remonta una fuerte pendiente una vez atravesado el cauce seco del río Guardal hasta dejar a la derecha el camino que nos llevaría a la Fuente Alta del río. Aquí, en este punto, frente a una caseta, podemos recargar las cantimploras con el sobrante de la tubería de agua potable que lleva camino del anejo de La Parra, Duda, y más abajo Castilléjar. Después el resto del camino hasta el Cortijo de Capellanía... coser y cantar.
Un recorrido corto pero entretenido, aunque nos sobró algo de calor que para las fechas en que estamos no es normal. Y a propósito, sigue sin llover.

Haz un click sobre la imagen para ampliarla. A la izquierda: Paseo de las Hafas que se estaba terminando de arreglar para poder hacer un recorrido bajo los tajos que desde la parte antigua del pueblo se dejan caer sobre la vega del Río Guardal.
A la derecha, arriba: detalle de una macla de yeso, muy abundantes en todo el territorio. Y abajo: una vista desde las cuevas del área vieja del casco urbano del pueblo, con la Iglesia Parroquial presidiendo -a pesar de algunas aberraciones urbanísticas de dudoso gusto-, y del omnipresente Cerro de Jabalcón al fondo.