domingo, 30 de abril de 2006

P.N. Sierra de Castril. Sierra Seca. Cerro Laguna (2.069 metros) y Parte 2ª. Pino laricio (Pinus nigra subsp. salzmannii).

...///... La panorámica, mires para donde mires, es magistral. Da lo mismo. Como el sol está cayendo para esconderse detrás de la Sierra de Empanadas, provoca una sucesión de planos que se corresponden con las siluetas de otras tantas cumbres que se recortan sobre la sombra de la más lejana. Hacia el norte la inmensa pradera de los Prados del Conde, con sus suaves lomas iluminadas en parte, da otra estampa que te paraliza los sentidos. El este con la figura de La Sagra omnipotente. Finalmente, el sur muestra otra cumbre más alta, el Banderín Alto, y algunos ventisqueros que se resguardan junto a los resaltes rocosos de los espolones que se direccionan buscando la arista cimera. La máquina no para, medir la luz, velocidad, enfocar, disparo y vuelta a empezar. Las fotos se acumulan sin descanso. Es la primera vez que tengo este paisaje a mi alcance en estas horas del atardecer, con la tranquilidad de tener el coche a 10 minutos, y no quiero perder ni un instante. También la foto de cumbre, con toda Sierra Seca de fondo. No tengo tiempo ni de sentarme un instante. Buffff! ... y así hasta llenar la tarjeta. Llega la hora de volver pero no quiero, me quedan algunas fotos más, cientos de fotos más, miles de fotos más... Siento que se me va una oportunidad única, y me cuesta iniciar el descenso, pero... al fin me doy la vuelta y bajo. Ya de regreso todavía una parada más. Aquel pino, traspasado con los clavos que sujetan en su tronco una tablilla, aquella sombra, los Peñones del Toro resplandecientes sobre las sombras del Barranco del Tornajuelo, ... Bufffffffffffffffffffffffffffffffffffff... Volveré. Ya lo creo que volveré.

sábado, 29 de abril de 2006

P.N. Sierra de Castril. Sierra Seca. Cerro Laguna (2.069 metros) Parte 1ª. Sapo corredor (Epidalea calamita).

Miércoles, 26 de abril de 2006.
Tras las lluvias del pasado fin de semana y con la invitación de Rosa Rull para ir en su 4x4 a visitar la zona de la Laguna nos citamos para salir a las cuatro de la tarde. Viene también Juan, compañero de trabajo, que también practica esta pasión con todo lo relacionado con la naturaleza.
El camino, una vez que hemos dejado el asfalto, se encuentra bastante mal, lo que deja solamente a los todo terreno el acceso a las cumbres. No obstante a pesar de lo penoso que ha quedado la pista, Rosa controla perfectamente la conducción, y nos deja, después de pedirle que no suba más, a escasos 300 metros del collado que nos abre la gran dolina donde se encuentra la lagunilla.
Hace una tarde estupenda, sol, ligera brisa que se agradece en los taludes orientados al oeste. Enseguida llegamos a la dolina y en el primer desagüe nos encontramos con un pequeño sapo que probablemente acaba de salir de la oquedad que le mantiene un ambiente húmedo. Continuamos haciendo fotos que habíamos iniciado desde el mismo momento en que habíamos comenzado a andar al encontrar, junto al camino, un pequeño ejemplar de viola odorata -una violeta-. Después comenzamos la visita a la laguna.
Enseguida se ven cientos de renacuajos que han eclosionado de sus huevos hace algunos días. Apenas si quedan las "ristras" en donde han estado adheridos mientras maduraban. Éstas aparecen enredadas con los huevos más o menos grandes -según el estado de incubación-. Seguimos con las fotos, incluyendo también a algún sapillo que asoma su cabecita sobre la superficie del agua. Podemos acercar el objetivo a escasos decímetros. Luego, poco a poco, vamos rodeando el agua reconociéndola minuciosamente. Aparecen plumas de buitre leonado, y los restos de habas que algún "guarro/a" ha tirado sin contemplaciones. El cielo se oscurece de vez en cuando con alguna nube. No me gustaría que nos sorprendiera una tormenta.
Al término de las fotos junto al agua, seguimos con la pradera, casi completamente verde, aunque aún aparecen restos de las quemaduras producidas en esta por efecto del frío y los hielos invernales. En las torcas todavía quedan restos de la nieve que cayó hace tiempo. Visitamos el área de la "playa" brevemente y enseguida regresamos para tocar cumbre.
De vuelta al collado que separa las vertientes entre el Barranco del Chaparral y el Barranco de las Majadas de los Carneros -uno se vacía hacia el Río Raigadas, Huéscar, y el otro al Río Castril-, por una inmensa "tabla" de roca viva, salvando las profundas torcas, punteando sobre rocas afiladas como cuchillos resultado de la erosión, encaminamos nuestros pasos a la cumbre del Cerro Laguna para situarnos sobre los 2.069 metros de su cima. En las zonas algo más protegidas, los troncos esqueléticos de las sabinas rastreras aparecen retorcidas una y otra vez. Muchas han dejado sólo eso, sus esqueletos blanquecinos, pero el espeso entramado de su porte rastrero permanece mientras el tiempo las va consumiendo poco a poco. Otras, sin embargo, muestran su estructura casi impenetrable y un verdor que contrasta enormemente con la blancura de las rocas calizas. La cumbre no se hace esperar.

viernes, 28 de abril de 2006

Subida a la Sagra ( 2.381 metros) y Parte 3ª.

Foto: (de izquierda a derecha) PACO, ROSA con perrito, MERCEDES, ANTONIO, ANA ISABEL, MARÍA JOSÉ, PEDRO, TELMO, CARMEN, y sentados: JOSÉ VICENTE y SALVA. Falta EUGENIO y el que os relata esto que estábamos con las cámaras.
...///... Y Llegamos a la cumbre tras dos horas y media de ascensión pausada y sin contratiempos.
Pero no estábamos solos, que va, además del resto del grupo que había hecho de avanzadilla había "algunas personas más", y al cabo de unos minutos terminaron su ascensión el grupo que venía del Embudo. Total que estábamos en torno a cuarenta personas. En fin, una multitud.
Después de las bienvenidas y tras el bocata vinieron las fotos de rigor y como el tiempo seguía con la tónica de toda la mañana, enseguida recogimos los bártulos y lentamente iniciamos el descenso. Pasamos durante unos instantes sobre los restos del ventisquero que habíamos visitado en la parte final para otras fotos de grupo y de vuelta para abajo.
El resto de la bajada pasó sin nada que comentar y esta vez el grupo se disgregó un poco más. Las rodillas trabajaron a destajo para todos y eso se hacía notar. Total que llegamos al Collado de las Víboras cuando una nube, más amenazadora que las que habíamos tenido durante la mañana, tomaba para si la cumbre, y unas gotas comenzaban a caer. Tras una breve parada para reunir el grupo terminamos el descenso hasta los vehículos y las gotas caían con algo más de ganas.
La vuelta, rodeando la cara norte, acabó con la tregua y una tormenta con ráfagas más o menos intensas de lluvia fue arrancando.
Al paso por La Losa la cosa fue a más hasta que por fin, los "limpias" casi no podían evacuar todo el agua que les caía. Recorrimos estos paisajes de un verde espléndido, con las vacas recostadas sobre las praderas, en medio de una fuerte tromba de agua. Total, un rato bueno para nosotros, con la subida programada, y otro mejor para todos con la lluvia tan deseada. Mejor no nos podía haber ido.

jueves, 27 de abril de 2006

Subida a La Sagra ( 2.381 metros ) Parte 2ª.

Sobre los 1.900 metros el grupo se dividió en dos y fue cuando la niebla empezó a dejarnos ver algo más que las pedreras de la cara norte. Aparecían los paisajes de los alrededores del Cortijo de Viana, junto a la carretera de Puebla de D. Fadrique a La Losa. El sol se colaba entre jirones de niebla que por el efecto del viento se arremolinaban cuando sobrepasaban la ladera por donde estábamos subiendo. Nuestro grupo optó por tomar la vereda que nos mostraba las pedreras para tener unas vistas mejores y desde luego que no nos defraudó la decisión. Imágenes como ésta se fueron repitiendo, cada vez más seguidas, hasta que divisamos el espolón que nos daba acceso a la cabecera del Embudo. Desde aquí todavía no pudimos ver la cumbre pues la niebla no pudo abrirse. Nos cruzamos con otro grupo de personas que iniciaban el descenso cuando aparecieron otros que habían completado esta parte de la subida desde el mismo Embudo. Nos quedamos observando el tremendo desnivel que puede verse desde arriba. Aparecieron también algunos ventisqueros y pisamos las últimos restos de las grandes nevadas de este último invierno. Por ellos nos salimos de la vereda más transitada y nos espusimos al viento del sur que soplaba para recorrer los últimos metros, ya en la arista cimera, sobre el ventisquero más alto que todavía mantenía un corte de más de 120 centímetros. Teníamos la cumbre a un pequeño paso.

Subida a La Sagra ( 2.381 metros ) Parte 1ª.

Sábado 22 de abril de 2006. Hemos comenzado la ascensión desde el refugio de La Sagra, a 1.525 metros -son los que se indican junto a la puerta-. La niebla no nos dejaba ver más allá de los 3 ó 4 metros y parecía que el intento iba a resultar fallido. Las voces resonaban en medio de la espesura del pinar y la niebla hasta que llegamos al Collado de las Víboras en donde en un momento se abrió para todos nosotros un inmenso hueco que nos mostró una parte de las maravillas que nos esperaban. Tras esta señal continuamos la marcha "hasta donde se pueda", así que nos decidimos a continuar la subida por una senda muy marcada que nos llevaba indistintamente a la cuerda noreste, y luego, en otro zig-zag, enmedio de los pinos centenarios que sobre los 1.750 metros encontramos. La niebla no nos abandonaba de momento.

sábado, 22 de abril de 2006

La primavera junto a mi casa. Cerezo (Prunus avium) y melocotón (Prunus persica).

Estos días pasados cuando sacaba pasear a nuestro perro Goli, disfrutábamos de la primavera que reventaba a nuestro alrededor, y como siempre, con la cámara en ristre, grababa en la memoria algunas de esas imágenes. Hoy quiero mostras dos de esas muchas imágenes que he guardado; se corresponden con las flores del cerezo, las blancas, y las de un melocotonero, las rojas. Ambas muestran con la intensidad de su colorido o con el contraste con un profundo cielo azul, que la primavera ha llegado y la profunda renovación que se expresa con el cambio de las estaciones. Para aquellos que quieran saber un poco más estas flores pude fotografiarlas en el Camino de las Zorras, en donde habitualmente, casi cada día, paseo con las últimas luces de la tarde. Otro día tal vez sean las nubes o un ocaso grandioso, pero siempre encuentro algo que grabar.

viernes, 21 de abril de 2006

Excursión al "PINAR DE ARACELI" ( 2ª parte )

ANTONIO, ELISA, SALVA, JESÚS, PEDRO y su hija ANA ISABEL. Con la llegada del resto del grupo reanudamos la marcha recorriendo algunas de las "calles" asfaltadas que llevan a las diferentes cabañas de madera y viendo que no podíamos avanzar mucho más cuando éstas se cortaban resolvimos tomar el camino que les habían indicado en la recepción para retornar a nuestros vehículos. La salida de la urbanización se hace en un pequeño cruce tomando la dirección oeste y que nos lleva hipotéticamente hacia el puerto de La Losa. Si la ruta se hace sin nieve no es difícil seguir la pista forestal. Pero en caso de nieve la mejor referencia es una cadena que corta el acceso de vehículos que pudieran venir de esta parte. La cantidad de nieve que encontrábamos superaba los 20 cms en todo momento, aunque a pesar de esto, no era difícil seguir el trazado del camino aun en los lugares más llanos. Más adelante el camino se convierte en vereda, bastante ancha, con algunas tapias en piedra para retener la tierra. Seguramente, con este detalle, se trata de un trazado antiguo que comunicara los cortijos de esta parte de la sierra -será interesante investigar-. La ruta va descendiendo poco a poco hasta que definitivamente se lanza en línea recta hacia el norte para bajar hasta unos tornajos con una fuente de abundante caudal. Nos encontramos en un colladito en el que seguimos por el camino de la izquierda -así nos los habían indicado-. Se continua con una ligera subida y tras sobrepasar la colina comenzó el descenso vertiginoso y zigzagueante hasta introducirnos en el fondo del barranco, que es por donde va el camino. El resto del paseo lo hicimos por el mismo barranco a pesar de la nieve caída. Todo se hizo más fácil gracias a que algunos vehículos habían abierto con sus ruedas el paso. No obstante había que andar con cuidado debido a los continuos resbalones al pisar sobre la rodada congelada. Cuando terminó el barranco salimos a una gran esplanada y con ella a la carretera y casi en el mismo punto en donde habíamos dejado los vehículos. El regreso a casa lo volvimos a hacer por el Puerto de La Losa por deleitarnos con sus espléndidas panorámicas.

jueves, 20 de abril de 2006

Excursión al "PINAR DE ARACELI" (1ª parte)

Foto izquierda: Accesos al Pinar de Araceli. Foto derecha: Cabañas desde el "cruce".

La excursión prevista estuvo a punto de aplazarse por culpa del tiempo. Estábamos enmedio de una temporal de lluvia y nieve en cotas no demasiado altas y eso hacía preveer que nos resultaría imposible acceder a la cara norte de la Sierra de Guillimona: teníamos que cruzar la sierra por uno de los dos puertos en los que en esta época del año es más fácil encontrar nieve, osea por el Puerto del Pinar, o por el de La Losa.. Lo hicimos por este último y con gran sorpresa por nuestra parte la carretera aparecía completamente libre de nieve; aunque, eso si, fuera de ella lucía un hermoso manto blanco. Al pasar a la cara norte la cantidad de nieve caída era la misma.Tomamos el desvío a la derecha que nos llevaba hacia el Puerto del Pinar y Puebla de D. Fadrique y seguimos durante un corto trayecto hasta que dejamos los vehículos junto al "futuro" alojamiento del Pinar de la Vidriera. A partir de aquí comenzó la verdadera excursión. Al principio los pinos aparecían con algo de nieve sobre las copas, mas bien escasa Pero esto cambió en cuanto tomamos la carretera -desvío a la derecha-,que nos introducía en el pinar. La fuerte pendiente de los primeros metros nos situó dentro de la cota de la nevada caída durante la noche y enseguida aparecieron los pinos completamente blancos. La cuesta se hace dura, dependiendo del ritmo que se lleve, por supuesto, pero para mi que llevaba un principio de invierno algo flojo, me costó bastante coger sitio y a pesar del frío andaba "tibio" y me corría el sudor por la espalda. A esto había que añadir el que no paraba de recoger con mi cámara cada rincón y cada detalle de la nieve. Todo a nuestro alrededor aparecía cubierto por una capa de nieve más que considerable.Cuando por fin se terminó la cuesta, antes de asomarnos al edificio donde se ha instalado la recepción del alojamiento "Pinar de Araceli" y que sirve también de bar-restaurante, apareció la niebla sobre las copas de los pinos más altos. Se hizo una breve parada en el bar para reconfortar el cuerpo mientras otros, como Salva y yo, preferimos explorar un poco y hacer algunas fotos más del conjunto de cabañas de madera. La niebla se mantenía sobre las cumbres de los cerros más próximos e impedía la visión de la ladera norte de Guillimona. De vez en cuando el viento removía algún girón de niebla y entraba el sol con algo más de intensidad pero enseguida se cerraba denuevo

miércoles, 19 de abril de 2006

SEMANA SANTA - Martes Santo en Puebla de Don Fadrique - Procesión de la Escuela de Cristo

Por las referencias ofrecidas por D. Gonzalo Pulido, este martes de Semana Santa viajamos juntos a Puebla de D. Fadrique, penúltimo pueblo de la provincia de Granada en el camino hacia Murcia, para conocer y acompañar a los miembros de la Escuela de Cristo en su procesión. Llegamos cuando la Escuela se encontraba reunida en su iglesia: la ermita de San Antón. La puerta del recinto se encontraba cerrada y para no interrumpir el acto de penitencia que en ese momento se celebraba en su interior, nos quedamos en la placeta contigua. Tampoco teníamos tan claro que pudiéramos asistir. A través de la puerta se oían los murmullos de las oraciones del oficiante y las respuestas al unísono de los asistentes. En el punto de la noche recién estrenada, se abrió la puerta y comenzaron a desplegarse, primero junto a la portada de la ermita y luego a ambos lados de la calle por donde iba a comenzar la procesión. Cubrían sus trajes con una capa negra y forro rojo de raso sin distinción, y, a modo de báculo, un cirio en la mano. Se fueron alineando junto a la aceras hasta que quedó conformada la procesión. Dentro del recinto sagrado permaneció ultimando preparativos el único paso que procesionaría esta noche: un Cristo crucificado. El trono sobre el cual iba montado el Cristo era muy sencillo, acompañado con sendas cruces, una más grande que otra, recordando a los dos ladrones que acompañaron a Jesús en su última hora; algunas ramos de rosas rojas y en cada una de las esquinas un farol. Los portadores del paso, horquilleros, igualmente con capa, se ajustaban bajo los varales colocándose según su altura y probando los apoyos en los hombros. El capataz ordenaba, en voz baja, los últimos movimientos antes de la salida, finalizando con un golpe de la campanilla los preparativos e iniciando su estación de penitencia. Lentamente fueron acercándose hasta la puerta y tras superar unas escaleras el conjunto se meció en la plaza. Los cirios en el resto del cortejo se habían encendido hacía unos instantes. Con todo a punto y el santo en la calle, comenzó la procesión. Ni un solo sonido salió a despedirlos del barrio alto mientras iniciaban el descenso hasta la plaza. Las cornetas y los tambores ausentes acompañaban el silencio respetuoso de todos los que acompañábamos el desfile. De vez en cuando, con un leve toque de campana, se detenía el trono y con él todos nosotros. No había demasiada gente esperando a que pasara el cortejo hasta que bajamos hasta la plaza. Aquí a ambos lados de la calle si había más personas esperando el paso procesional, enmarcando su itinerario, pero en cuanto dejamos el ensanche la procesión continuó su andadura prácticamente en solitario. La novedad era ver asomado en su balcón a alguien. Me adelanté a la comitiva llegando a la placeta de la iglesia cuando sonaban en el edificio del Museo Etnográfico las trompetas, flautas, saxofones y demás instrumentos de la banda municipal que ensayaba a la misma hora del silencio sepulcral de la procesión. Hubo de llegar hasta ellos para que dejaran los pitos un miembro de la Escuela que se adelantó a la llegada a esta parte final del desfile procesional. Un vecino pretendió aparcar sobre las mismas rampas de acceso a la iglesia y desistió por indicación expresa de algunas de las personas que esperaban. Entró la procesión en la iglesia parroquial y una vez en el interior del magnífico edificio del siglo XVI se dispuso el trono en la parte trasera del salón. La distribución de las bancada para los fieles se había dispuesto de forma que en pasillo central se colocaran los miembros de la Escuela de Cristo sentados unos frente a otros sobre los bancos alineados perpendicularmente a los del resto de asistentes. Los cirios que se portaban se mantuvieron encendidos durante toda la misa que se ofició. Finalmente, en un momento de la celebración cada uno de los miembros de la Escuela de Cristo expresó en voz alta: - Si a alguno de mis hermanos he ofendido, que me perdone por el amor de Dios, que yo también le perdono a él-. Y aquella especie de jaculatoria resonó hasta setenta y dos veces entre aquellos muros sagrados.

lunes, 17 de abril de 2006

REVENTÓN del RIO CASTRIL y Guazalamanco (3ª parte y fin)

foto izquierda: Cascada en el río Guazalamanco. Parque Natural de la Sierra de Cazorla.
foto derecha: Acceso a la Garganta de Lézar en el Barranco del Buitre. Parque Natural de la Sierra de Castril. (doble click en la imagen para ampliar)
...///...
Una vez que terminamos de comer intentamos adentrarnos en la garganta de Lezar y aunque el caudal del barranco del Buitre no era demasiado apenas pudimos progresar. La verdad es que el agua tampoco estaba como para descalzarse y todavía nos quedaba un recorrido antes de dar por finalizado el día.
Recogimos las mochilas y regresamos a los vehículos para iniciar el traslado hasta el río Guazalamanco, en la Sierra del Pozo y ya en un nuevo Parque Natural: el de Cazorla.
En el trayecto pasamos junto al Pantano del Portillo, y unos kilómetros más allá junto al de La Bolera. La imagen que presentaban uno y otro era completamente diferente: el primero completamente lleno, el segundo casi vacío.
Nada más cruzar el puente sobre el río Guadalentín y después de dejar la entrada a la presa, tomamos el camino que nos llevaría hacia el Aula de Naturaleza del Hornico, que dejamos a la izquierda y continuamos por una pista forestal en perfecto estado. Cruzamos enmedio de una dehesa que aparecía completamente verde hasta que llegamos a una bifurcación en donde aparcamos los coches. El camino, asfaltado en la cuesta con que se inicia, se introduce en el barranco del río Guazalamanco a través de una garganta que presenta hermosas vistas. Más adelante existe un muro de piedra que separa el camino forestal del propio cauce y cuando este va algo crecido suele inundar el camino. Por eso si realizamos la visita en época de lluvias, hay que contar con la posibilidad de retroceder porque el paso esté cortado. De todas formas a mi personalmente me gusta dejar el coche al inicio de la cuesta, bajo unas encinas, para ir reconociendo los magníficos paisajes de esta parte de la Sierra del Pozo.
En esta ocasión la crecida estaba controlada y aunque se veía que por el camino había corrido el agua se andaba perfectamente sin mojarnos el calzado.
Decidimos seguir junto al cauce hasta la cascada y una vez aquí tras las fotos de rigor dimos por terminada la excursión de este caluroso sábado de marzo.
Me acompañaban en esta excursión:
Mª ANGELES, CECILIO, PACO, PEDRO y SALVA.

jueves, 13 de abril de 2006

Paseo junto al Cortijo de la Carrasca (Huéscar). Enebro (Juniperus communis)

Detalle de los frutos del enebro. La última imagen de La Sagra antes de la vuelta a casa.→ El Miércoles Santo, aproveché para salir a dar un paseo por la carretera de Castril. Dejé el coche junto al cortijo y me dí una vuelta por los alrededores, asomándome al valle del río Guardal, en donde encontré algunos ejemplares de enebro bastante grandes. Una de la fotos es la de arriba. Después del paseo y ya en el coche en el último vistazo recogí otra instantánea más de La Sagra, cuando el último rayo de luz se despedía hasta otro día.

martes, 11 de abril de 2006

Pasarelas en Castril por la tarde

Imagen tomada desde el túnel que se ha excavado a continuación de las pasarelas el día 26 de marzo a última hora de la tarde. Otra imagen tomada desde las pasarelas hacia la antigua fábrica de la luz. A estas horas el caudal que bajaba por el río había descendido un poco, sin embargo continuaba su espectacularidad. El remate de la sesión fotográfica de este fin de semana del Reventón fue una espléndida puesta de sol con unas magníficas llamaradas.

jueves, 6 de abril de 2006

REVENTÓN del RIO CASTRIL 2ª parte

Aspecto que presentaba el nacimiento del río Castril el sábado 25 de marzo de 2006. Las personas sobre la roca estaban a unos 12 metros por delante de la catarata que se ve en la fuente reventada. De regreso al Puente de Pino Hermoso, después de visitar la Cascada de la Magdalena, nos montamos denuevo en los coches y continuamos hasta los Cortijos del Nacimiento; fin del acceso para vehículos con aparcamiento. Desde aquí partimos hacia el nacimiento del río por una vereda perfectamente señalizada y que en buena parte de su recorrido se puede observar el cauce del río, además de unas increibles vistas de los macizos que nos rodean. El recorrido es asequible a todo tipo de personas y forma física, así que es normal encontrar bastante público. Si vamos a un paso tranquilo, con las fotos y las paraditas, en apenas 40 minutos podemos llegar a la fuente. No olvidar que estamos en un espacio protegido. Nosotros llevábamos todavía la idea de hacer un par de rutas más así que después de las fotos, el descanso y alguna que otra charla nos volvimos a los coches para continuar la marcha. En el camino de vuelta, y haciendo tiempo para comer, paramos para una cervecita en Los Cortijillos. Después seguimos nuestro descenso hasta encontrar un camino que sale por la derecha y que nos llevó hasta el Cortijo de Lézar. Antes de iniciar la nueva ruta vale la pena asomarse a los alrededores de la era, junto al primer cortijo, donde deberíamos aparcar los coches. El inicio de la breve caminata hay que hacerlo pausadamente; el desnivel no da para más. Pasamos por el cortijo habitado, con una pradera en perfectas condiciones y que uno quisiera para su jardín. Detrás de una loma de roca aparece el barranco y la entrada a la Garganta de Lézar. El tremendo tajo abre la puerta de entrada al Barranco del Buitre que, como un abanico, se abre una vez superado el estrecho. No es fácil llegar hasta ese punto por el fondo de la garganta pues ésta presenta algunos saltos que hay que superar. En las circunstancias de hoy, con un gran caudal en el cauce no podemos llegar ni al primer escalón. Tampoco la temperatura del agua anima a descalzarse salvo que sea pleno verano que es cuando el ascenso de toda la garganta hasta la cuerda se puede hacer sin la prevención de un remojón. Y digo hasta la cuerda porque este paso, de apenas cuatro metros, puede ser insuperable si no contamos con alguna ayuda técnica y experiencia para trepar. Aprovechando la bondad del día hemos comido en la misma boca de la garganta y después de un breve intento por superar algunos metros en su interior nos hemos tenido que volver. Eso sí: hasta la próxima!.

miércoles, 5 de abril de 2006

Río Castril en las Pasarelas.

Así estaba el río Castril a su paso por las pasarelas, el domingo 26 de marzo de 2006 por la mañana. El día anterior, al término de la excursión que hicimos por la parte alta del río Castril no pensé más que en levantarme temprano para visitar esta zona. Cuando llegué me encontré con este espectáculo así que estuve apurando hasta que el sol comenzó a iluminar algunas partes del interior de la garganta y cuya luz no necesitaba para hacer tomas como las que os muestro aquí.

lunes, 3 de abril de 2006

REVENTÓN del RIO CASTRIL 1ª parte

El sábado, 25 de marzo, el club de montaña Peñón del Toro había programado una excursión por el Barranco de la Magdalena en el Parque Natural de la Sierra de Castril. En el punto de encuentro de la Casa de la Juventud de Huéscar nos citamos y partimos en torno a las 9 de la mañana para la actividad programada. Salimos de Huéscar con una espesa niebla que nos fue acompañando hasta sobrepasar la atalaya de Ferrer, junto al campo de Valentín. A partir de aquí lucía un espléndido sol. Todavía se veían algunas manchas de nieve sobre las laderas de Sierra Seca. A un lado y otro de la carretera aparecían los inmensos almendrales pintados de blanco. Entramos al Parque Natural por el llano de Tubos e iniciamos el descenso hasta el Río Castril. La sorpresa nuestra fue cuando pasamos junto a las nuevas rampas construídas en el Río Castril para facilitar la subida exclusiva de la trucha al propio río. El tremendo caudal que llevaba se saltaba todas las represas de la nueva construcción y aparecía como un temible rápido. La crecida era lo suficientemente atractiva como para variar los planes iniciales y cambiarlos por una visita a los diferentes barrancos que constituyen la cuenca del río Castril. Continuamos el ascenso por el camino que sube paralelo al cauce y al cruzarlo sobre el puente de Las Tabernillas comprobamos que la crecida del río era bastante importante; además el agua bajaba algo turbia, lo que indicaba que la crecida estaba aún reciente. Conforme íbamos subiendo observábamos la gran cantidad de agua y al llegar al Charco del Ahogado la visión fue definitiva: la gran roca que hay en él sobresalía del agua apenas un metro. Aquí el agua pasaba como si nada hubiera en el lecho del cauce; normalmente después del pozo hay un pequeño desnivel de 70 centímetros aproximadamente que el río salva excavando en el cauce de la orilla contraria a donde pasa el camino. Hoy no se apreciaba ni el más leve remolino, el agua discurría sin obstáculo alguno. Seguimos hasta el ensanche del puente de Pino Hermoso en donde dejamos los dos coches que llevábamos. Aquí ya propuse el cambio de itinerario para recorrer los nacimientos y así se hizo: dejamos Las Margaritas por un nuevo REVENTÓN del río CASTRIL. El fenómeno del Reventón de las fuentes es algo que habitualmente se repite casi todos los años; unos con más fuerza que otros. Todo depende de la cantidad de nieve o lluvia caída durante el año. Todo el proceso tiene que ver con el tipo de terreno que se encuentra en esta parte de Andalucía: macizos calizos que presentan un acusado modelado kárstico en donde la mayor parte de las precipitaciones se filtran gracias a la gran facilidad que encuentra el agua en los terrenos de naturaleza calcárea. Esto hace que haya gran abundancia de surgencias pues se puede retener muchísima agua; hay que recordar que de esta zona nacen los ríos Guadalquivir, Guadiana Menor y Segura. Pues bien, si, una vez que el acuífero se encuentra saturado por las precipitaciones de nieve y agua, con los caudales de los ríos crecidos desde sus nacimientos y de otras fuentes, comienza a soplar un fuerte viento del oeste, el proceso del vaciado del acuífero se acentúa enormemente con la consiguiente recrecida de los caudales; incluso fuentes que normalmente no tienen agua comienzan a manar con gran abundancia. Es lo que por aquí se conoce como el reventón de las fuentes.
La experiencia popular de muchos años también ha derivado en el refrán que dice: el viento de poniente revienta las fuentes. Se habla de que el viento llega a colarse en el interior de los macizos calcáreos y que "empuja", literalmente, al agua, obligándola a salir al exterior a través de las fuentes. El caso es que se trata de un fenómeno que no se circunscribe a este río sino que se reproduce en toda la comarca: se pueden observar en los ríos Guadalentín, Castril, Guardal, que conforman el Guadiana Menor, y el Segura. Fuera de esta comarca el río Mundo, en la provincia de Albacete, experimenta este singular acontecimiento, y seguramente en otros más. En las fuentes principales de los ríos que se mencionan el "reventón" provoca un aumento considerable de la surgencia y en el caso concreto del nacimiento del río Castril o del Guardal, el agua se vierte desde fuentes que se sitúan a un nivel más alto del habitual y que en otras épocas del año permanecen completamente secas. La Fuente Alta, nacimiento del Guardal, es especialmente atractiva, aunque casi todos los nacimientos presentan una singularidad que se aconseja visitar en cualquier época del año.
La primera de las visitas la hacemos al Barranco de la Magdalena, por el sendero señalizado por el Parque Natural. Sin cruzar el puente de Pino Hermoso tomamos el camino que sale por la izquierda en ascenso. Enseguida un hito de madera nos muestra la senda que nos llevará hasta la Cascada de la Magdalena que vamos a visitar. El recorrido no tiene apenas dificultad y con algunos puntos en donde podemos admirar excelentes panorámicas. La llegada a la cascada se hace muy atractiva pues el agua se despeña a través de un tajo que se abierto en unos paredones extraplomadas de varios cientos de metros y que se ve desde cierta distancia. A medida que nos acercamos, el conjunto nos muestra la grandiosidad del enclave. Bajo la cascada se continúa una vereda que nos llevaría a ascender sobre el barranco, pero para cruzar debemos esperar a que el nivel del agua vuelva a su nivel habitual. Lo dejamos para otra ocasión.