Desapareció el cortijo, su fuente, el sauce. Sólo queda como testigo de aquella abundancia un retamal. Para guardar tan poquita agua en el Pantano de San Clemente cuanto destrozo. Antes de meternos en proyectos faraónicos por qué no se estudia la viabilidad. Nos ahorraríamos muchas calamidades.
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