jueves, 22 de noviembre de 2007

Amanece con niebla en el Campo de la Puebla. Puebla de D. Fadrique

Son mañanas frías en la que el sol empuja al vapor de agua contra el suelo, lo atrapa bajo una capa imaginaria y con un suave vaivén sube y baja sobre las laderas de los montes que cierran esta cuenca como las olas de un mar imaginario.
Antiguamente fue mar o lago, con agua de verdad; por eso encontrarme con esta visión me traslada en el tiempo imaginario de los libros: hasta aquel día en el que una bandada de gansos quedó atrapada en el hielo congelado de un lago. En cuanto se dieron cuenta, todos a la vez comenzaron a batir las alas hasta que consiguieron levantar el vuelo llevándose todo el agua congelada en sus patas. Nunca más han vuelto los gansos, nunca más volvió el lago a serlo.

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