Ya de regreso el otro Peñón del Toro y el ventisquero tan tremendo que se ha acumulado en el costado norte que se continuaba ladera abajo. Por aquí el bastón sin el tope para nieve lo hundía hasta la empuñadura, osea como unos 85 cms. y como se puede ver el paso lo hacíamos hacia la parte menos profunda.
Nos acercamos un poco a los Prados del Conde, al fondo, con intención de llegar hasta el Refugio en donde se encuentran los vehículos abandonados de una expedición de alicantinos que tuvieron que rescatar en helicóptero. Tal y como va el invierno todavía deberán pasar algunos meses antes de que puedan retirarlos de aquí. El campo de pequeños "iglús" que forman los piornos cubiertos con la nieve resulta espectacular. Estamos dentro del Parque Natural de la Sierra de Castril.
En la cresta de la sierra y andando sobre una gruesa capa de nieve, continuamos para echar un vistazo al otro lado, ya en un espacio protegido. La luminosidad era altísima casi dolorosa sin una protección, tanto en los ojos como en la piel expuesta, a un sol radiante; mirar hacia el sol reflejado en la nieve congelada resultaba imposible.

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