viernes, 8 de mayo de 2009

Saladares. Salt pans. Granada

Con un invierno pasado con tantas nevadas incluso aquí, en los saladares, se notan los efectos de la abundante precipitación. Se mantienen algunos "pozos" en donde todavía permanece el agua y cuya concentración en sales -cloruros y otros-, con la evaporación, es incluso visible con la coloración que puede observarse. En otras zonas el cuarteado muestra otras formas de cristalización de las sales. Lo más curioso es que al caminar sobre estas zonas descubiertas se rompe la "costra" salina y aparece el sustrato que hay debajo que todavía se mantiene bastante húmedo, casi tanto como para que en los lugares menos expuestos al calor del sol nos hundamos. Creí que en algún momento podría caer en algún pozo que me pusiera en aprieto. En los huecos en donde la vegetación brilla por su ausencia, la reflexión de la luz en el terreno blanquísimo resulta hasta doloroso -incluso a hora temprana- al intentar observar los detalles de las cristalizaciones; tanto como el reflejo de la nieve.

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