domingo, 12 de julio de 2009

Paisajes en verano. Campo de Valentín. Huéscar. Granada

A estas alturas del verano apenas si queda un resto del verdor que un mes atrás tenía tanto el paisaje como las plantas. Los días de canícula se suceden y los cuarenta grados se han materializado contínuamente día tras días. El calor este año se está repartiendo a manos llenas y lo ha dejado todo tostadito a la espera de que alguna tormenta alivie momentáneamente este sinvivir de temperaturas tórridas sin control. Sólo nos queda el consuelo de las mañanas fresquitas con el termómetro apuntando ya en la veintena. Aunque para llegar a las nueve de la mañana casi a treinta se llegue en un suspiro. ¡Qué veranito! ... y lo que queda!.

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