miércoles, 30 de septiembre de 2009

Yunque sobre la Sierra de María y de Orce. El último acto de una tormenta (y final). Huéscar. Granada.

Un rato después de haber sido "bendecido" en el Perico Ruiz, y con la idea de poder ver quizás el choque de esta tormenta con la que ya tenía el gusto de conocer, enfoqué la cámara hacia las Sierras de María y Orce desde las afueras de Huéscar. Como véis, la evolución había llegado a su punto más alto en la atmósfera y el yunque se extendía más y más -puede verse el amplio diámetro que en algo menos de media hora llegó a completar toda la visual del objetivo gran angular que usaba-. La apoteósis se hubiera podido dar con un atardecer espectacular, pero el horizonte estaba cubierto de nubes y no llegó a producirse, a pesar de los ruegos. De todas formas toda la tarde, aunque fue de sobresalto enmedio de la granizada, se mostró entretenida con muchas oportunidades para empapar los sentidos con las evoluciones de la atmósfera -además de lo más obvio, agua, con intensas sensaciones-. Cada día me convenzo más de que vivimos en un lugar privilegiado para la observación de los fenómenos tormentosos. Quizás con la compañía de alguien se podría sacar más provecho, pues cuando te enfrentas a una tormenta como la de hoy, no es fácil "guardar la compostura" y aguantar el embite, menos aún cuando algunas de ellas se desarrollan con abundante tronada o con granizadas y lluvias torrenciales. Siempre me han gustado las tormentas y he pasado mucho miedo con algunas, especialmente si me han cogido en la montaña. Tendré que contaros alguna en la que aguanté agachado y rezando -no me río porque... en casa me gusta azuzarlas, pero solito en medio del campo...-.
La de hoy: seven points.

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