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martes, 10 de marzo de 2015

Acequias de Parpacén y el huerto tradicional de río Santo. Huéscar

Procedente del Manantial de Parpacén y por la vertiente orográfica izquierda del río Santo, una acequia recorre estos parajes para regar esta vega, la de la Cañada Molina y más allá -ahora mismo me quedo en blanco con los nombres-. Como puede verse el ramal principal se encuentra en magnífico estado, hormigonado su cauce, y en uso ordinario. Hoy por hoy la mayoría de las parcelas se encuentran sembradas con cereales, pero de vez en cuando se ven algunos huertos al estilo tradicional para uso familiar. Algunas alamedas que quedaban están desapareciendo también. Es una pena que estos terrenos que fueron en su momento la despensa de cientos de familias con su producción hortícola, se estén dejando sólo para la producción de cebada y alguna que otra parcela de alfalfa o maiz. Quizás los nuevos tiempos de la producción ecológica les pueda dar de nuevo el esplendor que tiempo atrás tuvieron estos enclaves que tienen el agua suficiente y que fluye de forma natural desde su manantial.

jueves, 1 de mayo de 2014

Embalse de los Órganos y Manantial de Aguas Negras: el nacimiento del río Borosa.





Este detalle del Manantial de Aguas Negras no dará ninguna idea de cómo nace el agua aquí; por eso os cuento algunas cosas. Desde la misma cumbre del Empanadas, a casi 2000 metros de altitud, comienza a abrirse el Arroyo del Infierno, y después de ocho kilómetros de trayecto, a una altitud aproximada de 1250 metros, se abre este agujero en la roca viva por donde sale a la luz el agua. Con las aportaciones de esta surgencia kárstica -filtraciones procedentes de la altiplanicie de Hernán Pelea- y las del Arroyo de Valdeazores comienza su andadura el río Borosa, afluente a su vez del gran río de la Bética: el Guadalquivir. Siempre que he llegado hasta aquí me he bañado en estas aguas, y aviso, no encontrarás aguas más frías que éstas. Se corta la respiración al sumergirnos y no conseguirás adaptarte a tanta frialdad, por lo que no es fácil aguantar metido en las mismas, aunque sólo sean los pies. Dan ganas de cargarse de litros con agua tan fresca, pero... conviene recordar que para salir de aquí quedan unas cuantas horas de andar y lo que es peor, que son de vuelta, así que hay que ser consecuentes pues las fuerzas ya no son las mismas. No obstante no se olvidará jamás este enclave, por tantas y tantas cosas que se van viendo, disfrutando. Y si se quiere cargar algo más, recogiéndolo en tu cámara, que no dará abasto a tanta imagen.

lunes, 28 de abril de 2014

Cruzando por los Llanos de Hernán Pelea. Lo primero: abastecernos de agua potable.

Una vez que terminamos de levantar el campamento, lo primero es hacer acopio de agua hasta que podamos hacerlo directamente de un manantial que nos garantice la ausencia de "microorganismos molestos", de esos que te pueden provocar una cagalera impresionante y que además de deshidratarte te manda "p'a casa" sin remedio. Hombre, no diría yo que beber aquí sea cien por cien seguro, pero ya que es temprano y lleva corriendo el agua toda la noche, a lo mejor los bichillos todavía duermen... Por lo menos no hemos oído todavía a ningún rebaño y algo es algo, las ovejas todavía no se han pasado por aquí esta mañana.


Después toca atravesar sin amparo, con el fresco de la mañana, el páramo de los Llanos. Todavía los campos cultivados -curioso que todavía se empeñen en sembrar por estas alturas-, aparecen verdes, aunque ya los prados amarillean con las altas temperaturas que van secando el ambiente. Ha sido una primavera lluviosa, por tanto el retraso del estío se hace notar.
Y finalmente, encarrilados en el sendero GR-247 que se ha marcado recientemente en el Parque, nos asomamos al valle y a los farallones de la Sierra de la Cabrilla que se despeña por los Poyos de la Carilarga -enfrente- y por donde se abre camino, de agua, osea cauce, el rio Guadalentín. Ya hace rato que por aquí la lluvia debe verter en la cuenca atlántica, aunque queda bastante lejos cuando éstas se mezclen con el agua salada del océano.


jueves, 24 de abril de 2014

El agua en la alta montaña con plantas caducifolias: mostajo (Sorbus aria), cerezo de santa lucía (Prunus mahaleb) y rosal montano (Rosa canina). Tornajos.

 Un pequeño manantial y un tornajo en el que se recoge el agua y la almacena para solaz de toda clase de animales; y la humedad que aprovechan algunas plantas que son exclusivas de estos territorios con el pequeño aporte húmedo de un hilo de agua. Para nosotros, que vamos caminando hasta que las temperaturas nos obligan a buscar las sombras del oasis que encontramos junto a este manantial, son un recurso de una importancia sin igual. Y cuando encontramos que los recipientes en donde se vierten estos caudales son todavía troncos vaciados, tornajos, el valor del ecosistema es todavía más importante. Un patrimonio que se va perdiendo poco a poco al sustituir estos artefactos por los de chapa galvanizada. Una fuente en estos paraje de alta montaña, mantienen un alto valor ecológico a su alrededor y generan un ecosistema enormemente complejo gracias al bien más preciado en la naturaleza: el agua.




sábado, 11 de enero de 2014

Cascadas en el valle del río Castril. Manantiales y barrancos que aportar caudal al río Castril. Parque Natural Sierra Castril.




Son inumerables los aportes que recibe el río Castril, que hacen aumentar considerablemente su caudal. Todos ellos desaparecen en cuanto la climatología se normaliza y la nieve desaparece de las cumbres que rodean este Parque Natural. Pero no es difícil verlos conforme hacemos el recorrido por el camino que va paralelo al río y que sube por todo el valle. Algunos son realmente excepcionales como el del Barranco del Charcón [foto tercera, comenzando desde arriba]. Los del paraje del Sotillo y del Barranco de las Canalejas son más habituales, aunque en esta ocasión resultan muy superiores a lo que suele ser normal. Son las "paradas de rigor" para el que decide recorrer este espacio protegido, y resultan muy asequibles pues los encontramos cruzando sus caudales el camino de tierra por el que visitamos el Parque.Solamente quiero haceros una advertencia, y es que antes de cruzar por los vados de estos barrancos, conviene ser precavido y ver si podemos tener alguna incidencia, tanto si lo hacemos andando o en vehículo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Reventón de la Fuente Alta. La Fuente Alta y el máximo aforo del día 7 de marzo de 2013.

 La imagen panorámica se amplía con un clik sobre la misma.


Tal como vi la evolucíón de la jornada, esperaba que a estas horas, sobre las 18 horas, después de un día lluvioso y de deshielo de la nieve acumulada en la sierra, el nivel de agua que pudiera salir por la Fuente Alta sería más que importante. Y así que me planté aquí, casi anocheciendo, para registrar fotográficamente este Reventón. Y no defraudaba en absoluto. La cueva de la Fuente Alta, como podéis apreciar, había desaparecido debajo del agua y enseguida dos cauces se abrían para poder evacuar todo el agua que salía de aquel agujero. Después consultaba los datos y daban idea de que el reventón estaba siendo bastante considerable. Quizás os parezcan importantes, realmente lo son, sin embargo he tenido el placer de poder estar aquí cuando el Reventón dieron datos que casi doblaban los que anoto a continuación:
Máxima aportación al embalse: 14,40 m3/segundo a las 02:00 horas del 8/03/13.
Nivel en embalse en 48 horas: de 1035,61 m.s.n.m. a 1036,47.  86 cm de subida en el nivel embalsado.
Volumen embalsado en 48 horas: De 33,60 hm3 a 35,16 hm3. 1,56 hm3 de subida en el volumen.

viernes, 20 de septiembre de 2013