Un buen fotógrafo que no llegó a ver mas que en sus inicios la revolución digital aplicada a la fotografía, en sus últimos días de vida -murió hace unos años y los últimos meses de su vida los empleó, entre otras cosas, en enseñarme algo de esta ciencia que es la fotográfica-, me propuso: cómo fotografiar un gato negro delante de una pared pintada de negro?. He trabajado muchas veces mentalmente sobre aquella propuesta y por eso traigo esta imagen, que no es la propuesta, pero esta gata, recién parida, me trajo a la memoria los mejores recuerdos de aquellos pocos meses que tuve la suerte de compartir junto a Rafael en charlas interminables entre la técnica fotográfica y sus recuerdos personales. Conocí a través de sus imágenes, cómo era España en los años sesenta y setenta - viajaba inseparablemente con su cámara-; un día en la Alpujarra, otro por los pueblos de la Meseta castellana, en Madrid y su alrededores, interiores y un sinfin más de temas. Le animé a publicar algún libro con aquel magnífico archivo, pero siempre dejaba ese trabajo para sus herederos. Le sobrevino la muerte unos días después de haberme mostrado con un excepcional microscopio de su propiedad, ese mundo en el que el tamaño se mide en micras -en algo tan increiblemente complejo como el aparato chupador de una mosca-. Coleccionista de conchas -con unos ejemplares increiblemente bellos y de grandísimo interés- y experto en diatomeas -algas unicelulares microscópicas- cuya colección del Museo de Ciencias Naturales de Madrid estaba clasificando. Muchas gracias Rafael, me acuerdo mucho de tí.lunes, 27 de julio de 2009
Gata negra sobre el muro. Recordando a D. Rafael Pastor, fotógrafo y naturalista.
Un buen fotógrafo que no llegó a ver mas que en sus inicios la revolución digital aplicada a la fotografía, en sus últimos días de vida -murió hace unos años y los últimos meses de su vida los empleó, entre otras cosas, en enseñarme algo de esta ciencia que es la fotográfica-, me propuso: cómo fotografiar un gato negro delante de una pared pintada de negro?. He trabajado muchas veces mentalmente sobre aquella propuesta y por eso traigo esta imagen, que no es la propuesta, pero esta gata, recién parida, me trajo a la memoria los mejores recuerdos de aquellos pocos meses que tuve la suerte de compartir junto a Rafael en charlas interminables entre la técnica fotográfica y sus recuerdos personales. Conocí a través de sus imágenes, cómo era España en los años sesenta y setenta - viajaba inseparablemente con su cámara-; un día en la Alpujarra, otro por los pueblos de la Meseta castellana, en Madrid y su alrededores, interiores y un sinfin más de temas. Le animé a publicar algún libro con aquel magnífico archivo, pero siempre dejaba ese trabajo para sus herederos. Le sobrevino la muerte unos días después de haberme mostrado con un excepcional microscopio de su propiedad, ese mundo en el que el tamaño se mide en micras -en algo tan increiblemente complejo como el aparato chupador de una mosca-. Coleccionista de conchas -con unos ejemplares increiblemente bellos y de grandísimo interés- y experto en diatomeas -algas unicelulares microscópicas- cuya colección del Museo de Ciencias Naturales de Madrid estaba clasificando. Muchas gracias Rafael, me acuerdo mucho de tí.
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