De lo viejo a lo nuevo, de lo antiguo a lo moderno, y viceversa. La rueda de la vida se renueva mientras todo permanece. De vuelta a casa después del paseo de rigor, al darme la vuelta me encontré con la nueva luna que apenas si levantaba algunos grados sobre el horizonte y se me antojó especial, como todas las lunas nuevas. Con los cuernos mirando al lateral, no hacia arriba como sucede cuando anuncia lluvias para todo el mes, me quedé extasiado contemplándola hasta que caí en la cuenta de hacerle la foto. Tuve que correr hasta casa para coger el teleobjetivo, el trípode, las gafas de cerca -para cambiar correctamente todos los parámetros que necesitaba para hacer la foto-, y cuando ya en su recorrido amenazaba con desaparecer tras los olivos conseguí algunas imágenes tan sugerentes como las de la muestra.
Y al hilo de lo que comenté aquí mismo hace algunas fechas, a veces también la suerte te trae algunas imágenes magníficas. Y es que antes de perderme algo, estoy pendiente de mirar en todas las direcciones contínuamente... ¡y de vez en cuando lo encuentro!
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