Terminó el día con una estupenda tormenta con abundante aparato eléctrico. Monté la cámara en el balcón sobre el trípode y protegida de la lluvia. Tuve que cenar un poco más tarde pues el espectáculo se prolongó durante más de media hora, y en todo ese rato pude recoger una veintena de rayos hasta que éstos, junto con la tormenta, sobrepasaron mi casa.
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