Primero, por la tarde, el ambiente tomó un color que no presagiaba nada bueno. Sin embargo, tanto preparativo se quedó con apenas unas pocas gotas caídas en esta parte del pueblo desde donde se tomó la foto. Probablemente en la parte más alta del pueblo, y algo más cerca del Cerro Perico Ruiz, la lluvia llegó a mojar algo más. 
Al anochecer, quién iba a pensar que esta fotografía recogía la entrada sobre el pueblo de otra tormenta. Nos pilló cenando, con intensos rayos y fuertes truenos, además de un chaparrón que remojó con más ganas que el de mediada la tarde. Se movió con bastante rapidez y pronto nos rebasó para seguir hacia la Sierra de la Encantada y al Campo de la Puebla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario