
Es curiosa la relación que tenemos en esta zona de Huéscar con el agua, que aparece "llevada de la mano" de múltiples formas, todas ellas para traer el agua a nuestros campos. Muchas veces desaprovechada, y que ha servido, menos mal, para mantener una arboleda singular, de olivares sobretodo, que se han plantado desde antiguo, dicen que por los alrededores de Huéscar existen olivares de los tiempos moros, y que gracias a la barrera que sujeta los fríos heladores invernales del norte que forman las sierras de nuestro entorno, han podido crecer a salvo de éstos. Más creían poder sacar de tanta agua, y de muy lejos llegaron para querer llevársela, y con ella la riqueza también de nuestros montes. Vinieron varios proyectos de un canal que al fin fue desechado y que ha dejado profundas cicatrices en nuestro paisaje. Se trata de los canales de Carlos III y de San Clemente; aunque los restos de las obras de aquel pertenecen a varios de aquellos proyectos y que aquí os iré mostrando poco a poco. Como se han de hacer las cosas.
2 comentarios:
Efectivamente Carlos III no quería mucho a nuestra tierra, menos mal que se quedó en la bancarrota con los múltiples frentes de guerra que tenía y dejó inacabado "su canal" y con agua a Huéscar. Espero tus siguientes entradas!!
Bueno... no es "exacto" esto de que "quisiera" menos a nuestra tierra. Hay que pensar que los informes de entonces que consignaban una abundancia de agua, además de otros recursos, en estos territorios, daban pie a su explotación por áreas limítrofes que en épocas de sequía lo pasaban muchísimo peor que por aquí. Otros recursos: madera, lanas, y otros que entonces eran también muy apreciados.
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